Una majestuosa
catedral con grandes torres y una fastuosa cúpula se erige con inigualable
maestría en el parsimonioso paisaje de Mejorada del Campo, municipio localizado
a las afueras de Madrid, a tan sólo 20 kilómetros de la capital española.
Aunque un
complejo de tal tipo pudiera parecer normal en cualquier provincia ibérica,
esta edificación no lo es tanto, pues ha estado en permanente construcción
durante 55 años —56 el próximo 12 de octubre de 2017— todo por iniciativa de
Justo Gallego Martínez, arquitecto empírico y autodidacta de más de noventa
años de edad quien, por decir lo menos, tuvo que pasar las últimas cinco
décadas reciclando escombros de otras construcciones para poder levantar por mano
propia, ladrillo a ladrillo, los cimientos de una obra donde su domo central
posee 40 metros de alto y cuya superficie se asienta en un área de 50 metros de
largo por 20 metros de ancho en un inmueble de 8 mil metros construidos hasta
el día de hoy.
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ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DE LA CATEDRAL JUSTO GALLEGO.
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Nacido en 1925,
y después de ejercer diversos oficios como el de torero y labrador, Gallego
Martínez pasó ocho años de su vida en el convento de Santa María de la Huerta del
cual fue expulsado al contraer tuberculosis, medida tomada por el prior a cargo
por miedo a que contagiara a otros frailes de la comunidad. Al recuperarse, y como
agradecimiento a la Virgen del Pilar a quien se encomendó durante su enfermedad
prometiéndole levantar un templo en su honor en caso de curarse, puso la
primera piedra de —tal y como él lo describe— su gran acto de fe, pues asegura
que de no haber sido por esa fe jamás habría tenido la fuerza para sobreponerse
a su mal, ni la intención de construir una catedral.
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ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DE LA CATEDRAL JUSTO GALLEGO.
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No obstante el recelo
de los pobladores de Mejorada del Campo —entre otras cosas por no contar con el
permiso del ayuntamiento para construir, ni con la venia eclesiástica que
acredite a la suya como una catedral donde pueda oficiarse misa—, don Justo ha
logrado perseverar en su afán sin la utilización de grúa alguna, albañiles de
profesión, capataces de obra, ni mucho menos con el apoyo de arquitectos o ingenieros
con preparación universitaria. En todo caso, ha recibido ayuda esporádica de
algunos vecinos, sobrinos suyos y, desde hace 20 años, lo asiste personalmente
Ángel López, quien abrazó como suya la causa de Justo Gallego al dejar su
trabajo en Madrid y consagrarse como oficial segundo de este arquitecto nato.
El proyecto se
yergue en un predio heredado de sus padres del que don Justo tuvo que vender
algunas partes para sufragar los gastos generados, pero que aún conserva 4,740
metros cuadrados cuyo valor al día de hoy se estima en más de un millón de
euros y que cuenta con todos los elementos de una catedral clásica, es decir: cripta,
claustro, escalinata, arcadas, pórticos, escaleras de caracol, un baptisterio, varios
salones, 28 cúpulas, más de dos mil cristaleras y todo lo ha hecho y colocado
personalmente Gallego Martínez pieza por pieza.
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ABRAHAM CABABIE DANIEL. FOTO DE LA CATEDRAL JUSTO GALLEGO.
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Las enormes
columnas de la estructura están formadas por barriles de petróleo vacío, el
revestimiento de uno de sus domos lo componen tubos de alimentos desechados,
los arcos son llantas de camiones y de autobuses, y el resto del edificio está
hecho de diferentes maderas y ladrillos recolectados de otras estructuras
demolidas. En años recientes, Gallego Martínez ha recibido como obsequio puertas
de acero y cortes de vidrio, y cabe decir que su diseño se inspira en la
Basílica de San Pedro con su enorme cúpula central a la vista de todo mundo.
Para terminar agregaré que su creador asume, sin
dejo alguno de fatalidad, el hecho de que no estará vivo cuando se retire el
último andamio del templo católico al que ha dedicado su existencia, pero aún
así no tiene prisa en culminarlo, por lo que no cobra cuota alguna a los
turistas que deciden visitarla aunque sí acepta donativos para tal fin, ya que
según sus palabras no espera dejar ningún legado «sólo quiero que me recuerden
como un buen cristiano» y de ahí que pretenda heredarlo todo al obispado de
Alcalá cuando ya no esté entre nosotros.
Abraham Cababie Daniel