Museo Nacional de Antropología, el gran museo por excelencia
ENTRADAS POPULARES
Blog Archive
-
▼
2016
(48)
-
▼
noviembre
(30)
- El paso futurista de Singapur
- Museo Jumex: la importancia de la luz y el espacio
- Habitat 67: inspiración y legado
- El segundo aire del teatro Grand Splendid
- Museo Nacional de Antropología, el gran museo por ...
- El Toronto–Dominion Centre como un símbolo de crec...
- La convergencia en la Casa Rosada
- Museo Internacional del Barroco en Puebla
- Un lugar como de cuento, el Castillo de Chapultepec
- El Edificio España, un gigante paciente
- El valor de la arquitectura: el Palacio de La Moneda
- El ritmo del Teatro Metropolitan
- Un lujo, quizá una excentricidad: la SpaceNeedle d...
- Un lugar cálido en la ciudad de los vientos
- El Estadio Azteca: medio siglo de grandeza
- El Palacio Postal, cuando se mantiene viva la eleg...
- La historia más que la vida: el Museo de la Ciudad...
- Edificio Miguel Abed
- El edificio El Moro como estrella.
- La calidez del estudio: Biblioteca Central
- La visión a futuro en la Torre Altus
- El Polyforum y las historias que cuentan sus paredes
- El Palacio de los Deportes y el cambio constante
- El Palacio de Bellas Artes, una obra en sí misma.
- El Palacio Chino, emblema de otros tiempos
- Museo Tamayo: la vida dentro y fuera
- Invencible, la Torre de Pisa
- De lo perdido, lo ganado: el Monumento a la Revolu...
- Estadio Olímpico Universitario, el rugido de una casa
- El edificio Flatiron, el viejo conocido
-
▼
noviembre
(30)
Abraham Cababie Daniel
"La alegría simple de tomar una idea en tus propias manos y darle la forma apropiada es emocionante”, es una de frase de George Nelson que me fascina, porque es exactamente lo que ocurre en mi labor como desarrollador.
La arquitectura va más allá de una simple disciplina que además de diseñar, proyecta y construye alguna edificación, es todo un arte de visualizar un espacio vital, y digo vital porque es realmente necesario construir para nosotros un presente, pero más importante, un futuro para los nuestros.
Los grandes edificios y departamentos se construyen y se habitan. Las grandes plazas y centros comerciales se planean, se levantan y se disfrutan. Las obras arquitectónicas se aprecian, se discuten, pero nada de lo que planeamos y construimos se olvida.
Abraham Cababie Daniel



